Antecedentes históricos
En 1901 Cuba sufría una intervención militar por parte de Estados Unidos, desde 1899. Pero, ¿cómo llegamos a ese punto?.

Tenemos que ir un poco antes en el tiempo.
Se dice que en 1777, Benjamin Franklin, habló de la necesidad de conquistar el Mississippi para ser usado contra Cuba o México. Esto, durante la Guerra de Independencia norteamericana o de las 13 colonias. Pero incluso antes, John Quincy Adams, figura importante de estas luchas, recogió en una carta la necesidad de anexar a Cuba como parte indispensable para la continuación de la unión, y Thomas Jefferson, en 1805, les dijo a los británicos que, en caso de guerra de los ingleses con España, los norteamericanos se apoderarían de Cuba, por necesidades estratégicas.
La historia es más larga, e incluye una primera oferta de 100 millones de dólares por Cuba, de parte del presidente James Polk, y que, lógicamente, fue rechazada por España, en 1848.
Pero, demos un salto grande. Nos vamos a los últimos años del siglo XIX, cuando William McKinley era presidente yanqui. Empecemos por el hecho de que él subió la oferta por Cuba a 300 millones en 1897. Aquel negocio no fructificó.
Tengamos en cuenta otro elemento: el rol de la prensa estadounidense.
Joseph Pulitzer y William Randolph Herst (dueños del New York World y New York Journal, respectivamente) crearon una enorme campaña de prensa para manipular a la opinión pública a favor de un posible conflicto armado contra España por «la libertad de Cuba» (vean desde dónde viene la cantaleta).
Según el historiador Raúl Capote, en su libro «Enemigo», esa fue la primera campaña de prensa en el mundo para justificar una guerra. Hay una frase de Herst que es ilustrativa, cuando le dijo a su hombre en Cuba: «Tú proporciona imágenes que yo proporciono la guerra».
En fin, Mckiley manda al USS Maine, que sufre una explosión en la bodega, pero Herst y Pulitzer crean una fábula sobre «un arma secreta infernal», y ya habían «trabajado el paño» para condicionar la mente del pueblo estadounidense.
Recordemos que John Quincy Adams había hablado de la necesidad de que Cuba, cuando se desprendiera de la metrópoli española, gravitara al Estado de la Unión inevitablemente, en la conocida doctrina de la fruta madura.
Con la presencia y las atrocidades de Valeriano Wayler contra nuestro país, la mesa estaba servida.
En fin (para no alaragar), Estados Unidos declaró la guerra a España en 1898 y, su única verdadera batalla, fue la naval en Santiago de Cuba. Después de ganarla, tomaron el control y no dejaron la entrada a los mambises.
Entonces, España se rinde ante Estados Unidos y nos vende como a una fruta madura, con el Tratado de París de diciembre de 1898, donde además vendieron a Puerto Rico, Filipinas y Guam.
Aquí se enreda la cosa, porque McKinley le dijo a Cuba que debía olvidarse de la independencia por el derecho beligerante sobre el territorio conquistado. Como los cubanos dijeron que entrarían en Guerra, algunos estadounidenses idearon una forma de controlar Cuba sin altos costes, con la enmienda de Orville Platt, ley creada para el presupuesto de defensa de 1899, e impuesta en la primera constitución cubana, en 1901.
Impacto en la soberanía cubana
La Enmienda contenía 8 artículos:
1- Que el Gobierno de Cuba nunca celebrará con ningún Poder o Poderes extranjeros ningún tratado u otro convenio que pueda menoscabar o tienda a menoscabar la Independencia de Cuba ni en manera alguna autorice o permita a ningún Poder o Poderes extranjeros, obtener por colonización o para propósitos militares o navales, o de otra manera, asiento en o control sobre ninguna porción de dicha Isla.
2- Prohibía al gobierno cubano contraer deudas por encima de su capacidad de pago de intereses y de amortización:
3- Concedía a Estados Unidos el derecho de intervenir militarmente en la Isla cuando peligraran, a su juicio, la vida, la propiedad o las libertades individuales.
4- Convalidaba todos los actos realizados por el gobierno militar norteamericano (conveniente, eh?).
5- Disponía que Cuba quedaba obligada a atender con preferencia la sanidad de sus poblaciones para proteger el comercio y el pueblo del sur de los Estados Unidos. Los cubanos eran presentados como horda incivilizada que vivía gustosa sin condiciones higiénicas mínimas.
6- Que la Isla de Pinos será omitida de los límites de Cuba propuestos por la Constitución, dejándose para su futuro arreglo por Tratado la propiedad de la misma. (aquí aprovechaba el error histórico de España y los cubanos de ver a Cuba como la Isla Grande y no como un archipiélago).
7- Establecía la cesión de porciones de suelo cubano para ubicar estaciones navales norteamericanas:
8- Que para mayor seguridad en lo futuro, el Gobierno de Cuba insertará las anteriores disposiciones en un Tratado Permanente con los Estados Unidos.
Dicen, y, si son mentiras, les juro que no son mentiras mías (frase icónica del periodista Fritz Suárez Silva), que Platt llamó a los constitucionalistas que tenían la misión de crear la primera construcción de la naciente República de Cuba. Allá, les dió 2 opciones: o aceptaban la enmienda y Cuba tendría un futuro brillante, o no lo hacían, y Cuba tendría un camino difícil y duro. Y ellos aceptaron. Oficialmente se incluyó en junio de 1901. Recordemos que en enero se 1899, ya estaba la primera posesión militar oficialmente, bajo la dirección de John Brooke, y para Cuba, Leonard Wood, quien licenció al ejército Mambí.
El punto es que al agregarse la Enmienda Platt en la Constitución de 1901, el pueblo salió a las calles a protestar, y el naciente régimen global hizo uso de la política del Gran Garrote. La primera intervención militar en Cuba por parte de Estados Unidos, la intervención duró hasta mayo de 1902.
Por: Lic. Mario Herrera
