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Atesora Museo Napoleónico de La Habana una invaluable colección

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Debido a la situación higiénico-epidemiológica causada por la COVID-19 las puertas de muchos museos se encuentran cerradas; sin embargo, en el Museo Napoleónico de La Habana las labores de preservación de la colección -integrada por 7,400 objetos personales, armas y obras de arte-, relacionada con la vida del emperador francés no se detienen y sus especialistas no cesan en el empeño por divulgar sus valores.

Durante el presente mes de mayo en el perfil de Facebook de la institución-www.facebook.com/MuseoNapoleonicoHavana- se muestra una exposición virtual que rinde tributo a Napoleón Bonaparte, a propósito del bicentenario de su deceso, hecho acaecido el 5 de mayo de 1821.

La muestra agrupa piezas relacionadas con el periodo del fallecimiento del Emperador en la isla de Santa Elena, entre las que destaca la mascarilla mortuoria de Napoleón, realizada en bronce dos días después de su muerte por su doctor Francesco Antommarchi, quien -luego de residir en Nueva York-, traería a Cuba esa reliquia.

Mascarilla mortuoria de Napoleón https://www.facebook.com/MuseoNapoleonicoHavana

Además, se puede observar como parte de la amplia colección las pistolas que Napoleón llevaba a la batalla de Borondino, los esbozos de Voltaire, las pinturas de la Batalla de Waterloo, y un exquisito mobiliario que recrea el estudio y del dormitorio de Napoleón.

En el Museo Napoleónico de La Habana se encuentra la colección napoleónica más importante de América, pues sigue manteniendo su liderazgo originario en el continente — además de ser el único de su tipo en Latinoamérica— tanto por la amplitud y diversidad de sus colecciones como por el valor de estas.

La institución habanera fue inaugurada el primero de diciembre de 1961, en el otrora Palacio La Dolce Dimora (Dulce morada), donde residió el coronel del Ejército Libertador, el italo-cubano Orestes Ferrara.

Armas- https://www.facebook.com/MuseoNapoleonicoHavana

Aunque sus fondos se han nutrido de varias fuentes, básicamente la colección se conformó con las piezas pertenecientes al hacendado azucarero Julio Lobo. La notable biblioteca napoleónica fue un arduo trabajo de la Dra. María Teresa Freyre de Andrade, precursora de la bibliotecología en Cuba, quien junto a otros destacados especialistas reunió importantes y valiosos volúmenes.

Perteneciente desde entonces al Ministerio de Cultura, no es hasta 2005 que esa institución pasa bajo la égida de la Oficina del Historiador de la Ciudad, que de inmediato acomete su restauración capital y que culminara en 2011.

Por la alta calidad y el rigor profesional, en 2012, le fue entregado el Premio Nacional de Restauración, a la Dirección del Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador de La Habana.

(Tomado de Radio Enciclopedia).

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