Identidad de una isla musical

Fumezcu era el sueño que obsesionó al joven Héctor Ramírez González desde sus años de estudiante en la Escuela Nacional de Danza, donde comenzó su aventura. Al graduarse con Título de Oro le fue otorgada la oportunidad de materializar en un proyecto su idea y la Asociación Hermanos Saíz fue su primera casa.

Hoy, con solo 19 años, acompañado por un multifacético equipo de trabajo, hacen realidad la maravilla a través del arte con el espectáculo Identidad, que se estrenó este fin de semana en el Teatro Nacional de Cuba.

Así celebró su primer año de esfuerzo el Ballet Fumezcu Compañía de Danza Fusión. En este espectáculo, cual divertimento músico-danzario, se nos regala momentos de alegría, identidad y sabor cubano. Tradición y contemporaneidad se entrelazan dibujando la escena con puntas, la fuerza de la raíz africana y el uso del audiovisual como sutil apoyatura para la dramaturgia. Dos actos en los que la pasión y la tenacidad dan a luz el infinito deleite en géneros como el cha cha chá, la rumba, el funk y mucho más.

En el criterio del maestro Rafael Hernández, director de espectáculos en el Cabaret Parisien: «La puesta es una muestra de cómo se puede interpretar con mirada joven la esencia musical de un país. Para Héctor, este es el primer paso de un largo camino», afirmó en la premier celebrada este domingo.

Identidad también es un tributo, una ofrenda al espíritu de nuestra isla mágica. Ni la pandemia, ni las circunstancias de la cotidianidad pudieron detener la marcha del arte danzario que bien se puede hacer en busca de madurez y excelencia.

(Tomado de Tribuna de La Habana)

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