Con alimentos, medicinas y otros donativos colectados en tierras norteñas, y ese amor y solidaridad que tanto se agradecen y el tiempo no ha hecho sino afianzar y multiplicar, llegará al atardecer de este lunes a La Habana la XXXI Caravana de la Amistad Estados Unidos-Cuba.

Desde el primero, en 1992, cada viaje ha sido un NO rotundo al bloqueo genocida del gobierno de EE.UU. contra la Antilla Mayor, un claro desafío a sus leyes y a las restricciones que impone esa demencial política, un llamado a derribar muros y construir puentes y una muestra de respaldo a Cuba, su pueblo y a la Revolución.

Esta vez el desafío es doble, pues además de enfrentar resueltamente prohibiciones y regulaciones absurdas, violatorias del derecho de los ciudadanos estadounidenses a viajar libremente, los caravanistas tomarán el avión nada menos que en Miami, cuartel general de la mafia cubano-americana.

No es historia antigua. Ahora mismo, desde esa ciudad floridana se urden, organizan y financian todo tipo de planes y acciones subversivos orientados a sembrar la confusión, el odio, la desunión y a promover un estallido social que sirva al imperio de excusa para intervenir y cumplir el sueño de liquidar la Revolución y reinstaurar el capitalismo en Cuba.

En un momento singular arriba a la Antilla Mayor esta Caravana de Pastores por la Paz, proyecto de la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria (IFCO por sus siglas en inglés), creado por el Reverendo Lucius Walker, inolvidable amigo fallecido en 2010 y cuyos restos reposan en La Habana, pues así lo quiso, como una última muestra de su profundo amor hacia Cuba.

Es un buen augurio la llegada del grupo a una ciudad pronta a cumplir 502 años de fundada y a un país que, justo hoy, reabre oficialmente sus fronteras, concluye -y con los más pequeños- el retorno escalonado de los estudiantes a las aulas y comienza a vivir la nueva normalidad de estos tiempos aún en pandemia.

De acuerdo con reportes, suman 74 los integrantes del convoy, procedentes de una veintena de ciudades norteñas, muchos de ellos jóvenes y encabezados por Gail Walker, directora ejecutiva de IFCO-Pastores por la Paz e hija del líder fundador de esta iniciativa solidaria.

Tras su arribo esta tarde-noche, los caravanistas se dirigirán del Aeropuerto Internacional José Martí al Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. para la bienvenida oficial y mañana, bien temprano, estrenarán el programa con una visita al Memorial de la Denuncia.

Hasta el viernes 26 permanecerán en Cuba los integrantes de la XXXI Caravana, días intensos durante los cuales recorrerán lugares de interés socioeconómico, histórico, científico y cultural, tanto en La Habana como en la vecina Matanzas, e intercambiarán con representantes de diversos sectores de la sociedad cubana y de sus instituciones.

(Tomado de ACN)

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