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Falleció Ángel Laborde, artista de la plástica

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El consagrado maestro de las artes plásticas Ángel Laborde Wilson, conocido como el pintor de las caracolas y singular exponente del espiralismo creativo, falleció este martes en Guantánamo, a los 80 años de edad.

Nacido el 18 de diciembre de 1942, Laborde inició sus estudios en1962 en la Escuela Nacional de Arte en La Habana y al graduarse en 1967 se convirtió en uno de los primeros titulados de esa naciente Escuela, fundada por Fidel un lustro antes.

En esa inicial hornada y cursos próximos coincidió con otros notables creadores cubanos, incluidos los hoy Premios Nacionales de las Artes Plásticas Nelson Domínguez y Ever Fonseca, y junto a este último, Rafael Quenedit y algunos más, entre 1975 y 1985, integró el Grupo Antillano, ganándose la admiración de todos como compañero de maestría técnica y sello indiscutible.

Se paseó con destreza entre la pintura, el dibujo, la caricatura, escultura y la cerámica, especialidad de la que recibió un postgrado en la pasada década del 70, en la antigua República de Checoslovaquia, y le valió para conformar después el claustro de profesores de la Academia San Alejandro, de La Habana. 

 Una decena de escuelas en Cuba testimonian el legado pedagógico de Laborde, y por su contribución al desarrollo y enseñanza de las artes visuales en su provincia es considerado vital en esa esfera.

La forma del caracol, siempre en ascendente movimiento, se convirtió en todos estos años en su filosofía espiritual y creativa, que delinea sintetizando formas, a partir de expresividad en los trazos y contrastes de colores templados inspirado, en búsqueda del equilibrio, en la espiral áurea o logarítmica, proveniente de la geometría y descrita como importante en la historia del arte. “

“Mi arte se basa en el espiralismo creativo. Utilizo esa forma singular de la multicolor polímita guantanamera, de la sonora concha rosácea del Guamo, el oído, el universo, las galaxias, el pensamiento o el tiempo, y le pongo rostros de mujer mestiza, latinoamericana, apegado siempre a lo humano, lo social, lo cubano, lo criollo”, declaró en una ocasión a la Agencia Cubana de Noticias.

Varias de sus piezas conforman colecciones en Cuba y el extranjero, y ha merecido importantes lauros y el aplauso del público, pero no anduvo ostentando renombre, fue de esos cubanos con significativas historias de vida que contar, de amor y altruismo.

Según refirió, dos momentos de su vida evoca con especial orgullo: aquel 1961 en que formó parte de la Brigada Conrado Benítez, de la campaña revolucionaria que erradicó el analfabetismo en la Isla, y después, cuando siguiendo el llamado a la superación sugerido por Fidel, le escribió a él sobre su interés por las artes, misiva que todavía se guarda en el Museo de la Alfabetización.

 “Y la respuesta del Comandante en Jefe no se hizo esperar: para la añorada y recién creada Escuela Nacional de Arte me mandaron – dijo a la ACN y afirmó- gracias a eso este negro de origen pobre, hijo de estibadores de azúcar, se graduó de artista y fue alumno de grandes de la generación de Fayad Jamís, Servando Cabrera, Antonia Eiriz… Me siento un privilegiado”.

Al fallecer, Ángel Laborde Wilson ostentaba el sello de laureado de la Cultura, el Guamo, la Fama, la distinción Raúl Gómez García del Sindicato de la Cultura, el diploma Nicolás Guillén otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y otros muchos reconocimientos.

La máxima dirección del Partido y el Gobierno en Guantánamo, el Consejo Provincial de las Artes Plásticas, la Uneac, la dirección de Cultura y el Sindicato de la Cultura, hacen llegar a familiares y amigos las más sentidas condolencias.

(Tomado de ACN)

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