Aduana: seis décadas al servicio del pueblo

Cuando el 5 de febrero de 1963 surgió la Aduana General de la República de Cuba, comenzó a prestar un servicio muy diferente a sus similares de otros países, a partir de la derogación de antiguas normas que lastraban su contenido hace 60 años.

Un impacto de consideración tuvo en ese sentido la promulgación de la Ley 1092, de Procedimiento Aduanal, por ser la primera dictada después de la proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana y establecer la función económica de la Aduana socialista como parte del sistema de control estatal del comercio exterior.

Con anterioridad, la actividad estaba regida por la Ley 877 del 24 de septiembre de 1960, la cual revocó las ya caducas Ordenanzas de Aduanas emitidas en Washington en 1901 y aún vigentes en 1959.

En coincidencia con el aniversario 60 de la institución su jefe, Nelson Cordovés Reyes, consideró que en unión con otros colectivos, continúa la consolidación de los resultados y el fortalecimiento de la seguridad en la frontera.

Calificó de vital la importancia de posicionar a Cuba como destino seguro, la garantía de la cadena logística del comercio exterior, agilidad y transparencia en cada acción relacionada con la Ventanilla Única y la certificación de los Operadores Económicos Autorizados, con prioridad en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, en la provincia de Artemisa.

Jerarquizó, además, la facilitación en la actividad no comercial y de viajeros en correspondencia con el auge del turismo, en torno a lo cual expresó: “Nuestro compromiso es bridar un servicio de excelencia.”

Para Cordovés Reyes, antes de sus nuevos objetivos de largo alcance, la Ley 1092 en la práctica respondía a intereses netamente de recaudación de impuestos y aranceles, y tenía un desempeño limitado en los frentes de la economía nacional.

Una de las principales características que la distingue es que está en correspondencia con los intereses comunes de la población, expresados en las políticas del Estado y del Gobierno cubanos, e incluso dispone de una amplia gama de normas para facilitar y acortar el paso de los visitantes por los recintos aduanales.

Además, ofrece información oportuna y suficiente a los pasajeros a fin de fomentar la legalidad en las importaciones y exportaciones, y su personal atiende y garantiza la Seguridad de la Aviación, algo que en otras naciones está a cargo de las fuerzas armadas o empresas privadas especializadas.

Con ese propósito, la institución integra medios o áreas en función de la protección de las fronteras como el uso de la técnica canina, y oficinas internacionales de colaboración en materia de seguridad de la navegación aérea.

Un contraste abismal contiene su historia si se compara con el Servicio Aduanal que empezó a organizarse a partir de 1558, al ser nombrada capital de la Isla la ciudad de San Cristóbal de La Habana y habilitarse su puerto como el único para el comercio con la Casa de Contratación de Sevilla.

En esencia, desde el inicio de la colonización no poseía autonomía en cuanto a la práctica de actividades aduanales y para colmo el Estado se basaba en la arbitrariedad, militarización, despotismo y reaccionarismo.

La primera intervención militar del gobierno de Estados Unidos y su declaración de guerra a España, estableció una seudo-república y las aduanas cubanas cambiaron de dueños, pues pasaron desde 1898 de las manos españolas a las de los yanquis.

En mayo de 1902, la orden militar No. 142, dispuso que la autoridad jurisdiccional del Servicio de Aduanas pasara al Secretario de Hacienda, lo cual significó que carecía de autonomía.

Posteriormente, en 1936, la Dirección General de Aduanas creó el Servicio de Inspectores y estableció para su personal nocturno el uso de uniformes y revólveres para el cumplimiento de sus ocupaciones.

Las aduanas eran consideradas oficinas recaudadoras, con autoridad para aplicar y hacer cumplir las Leyes de Aranceles y las Ordenanzas creadas por su interventor, el General Tasker H. Bliss, vigentes hasta el triunfo del Primero de Enero del 59.

Seis décadas después de su constitución oficial, la Aduana General de la República de Cuba reafirma su máxima de brindar un servicio de excelencia y garantizar un adecuado equilibrio entre facilitación y seguridad, que distingue a su personal cada vez más especializados en sus funciones.

(Tomado de ACN)

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