Buena Fe sitúa en Morada el corazón de Cuba y su música

La agrupación Buena Fe evoca los elementos naturales, sonoros y culturales que distinguen a Cuba, ese sitio geográfico y simbólico presente en toda su obra, como en la más reciente producción discográfica Morada.

Desde el patio de la Sociedad Cultural José Martí, en esta capital, el grupo de la isla presentó a la prensa el fonograma que bajo el sello de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem), recoge una selección de 14 temas marcados por la diversidad ritmos y una lírica aguda.

Justo en el día del cumpleaños del líder de la banda, Israel Rojas, el 7 de febrero, Morada vio la luz en todas las plataformas digitales para acercar al público cubano y foráneo a esta fórmula singular, que por más de dos décadas ha cultivado Buena Fe con una docena de discos y cientos de presentaciones anuales.

Según confesó a Prensa Latina el cantante que acaba de celebrar medio siglo de vida, este proyecto es resultado de “un trabajo arduo, duro y afectado también por las mismas dificultades que atravesamos los cubanos para hacer música”.

En ese sentido recordó el nacimiento del fonograma durante el confinamiento por la pandemia de la Covid-19, la cual puso en perspectiva muchas prácticas sociales y la necesidad de socializar físicamente y «descubrir esos pequeños universos cotidianos».

«La entrega va narrando las cosas que te permiten ser feliz», explicó el director de la alineación, mientras el cofundador y guitarrista de la banda, Yoel Martínez, destacó el impacto de la crisis para apreciar “esas cosas que por las dinámicas del día a día nos parecen insignificantes y tiene tanto valor”.

El tema de ese sentido de cobija que proporciona el hogar, ya sea la casa, una persona o un país, está presente en títulos como Farolero, Carnes, El hipopótamo, Quien olvidó, Sur y Mares, Cuanto Más, El macho de la mantis, Roles, Una vez al año, Siembra, Bilis de farándula o Morada, que da nombre al disco.

Morada es un disco dedicado a Cuba, a la casa, a la familia, sentenció Rojas, compositor de todos los temas excepto el sencillo Café, en el que compartió la tarea con el cantautor español Andrés Suárez, al tiempo de enfatizar cómo las piezas resultan una suerte de respuesta a todo el acoso mediático al que son sometidos y su apuesta siempre por la patria.

REFERENTE INDISCUTIBLE EN LA MÚSICA FUSIONADA

La selección de canciones de la placa ratifica el lugar del conjunto como un «referente indiscutible en la música fusionada, donde priman la trova, el pop, el pop-rock y el son con mixturas de cubanía encerradas magistralmente en el tema inicial del álbum, Las más viejas”, señala la presentación del disco.

En relación al tema de apertura, Rojas apuntó que constituye reverencia el gusto y respeto por aquellas canciones que forman parte del patrimonio musical cubano; es “un homenaje a nuestro acervo musical, con un cierre donde se unen diversidad tímbrica, estilística y generacional».

Además, “es una reverencia a toda la música que nos rodea, la música como morada, como casa común de todos los habitantes del planeta, no solamente los cubanos”, la canción recuerda títulos emblemáticos de la banda sonora del país y “refleja nuestra aspiración a formar parte de ese panteón de canciones inolvidables”, afirmó.

Con las pinturas de Dausell Valdés, la placa exhibe un diseño coherente con el mensaje de las canciones y la identidad de la mayor de las Antillas, como elementos de la vegetación típica, el simbolismo del café, las palmas y las aves autóctonas.

Asimismo, se sumaron a la producción un “staff” de músicos, diseñadores e ingenieros de sonido jóvenes que asumieron el desafío de forma comprometida y que hicieron un trabajo excelente, puntualizó Rojas.

En ese sentido destacan los arreglistas Tiago Felipe, Daniel Torres Corona, Eduardo Corcho Torres, el pianista Ernesto Oliva y Vicente Alejandro Trigo, así como Ernesto Cisneros, el baterista Maikel Pérez Leiva y Arian Rodríguez Álvarez como asistente de grabación.

También trabajaron en la confección de la imagen para los diferentes formatos promocionales y materiales, los integrantes de la Banda de Boyeros y los noveles diseñadores gráficos Gerly Cruañas Pérez y Emilio Ferrás Almaguer, dirigidos por el fotógrafo Gabriel Dávalos.

Sin lugar a dudas esta producción fue un reto desde todo punto de vista, enfatizó Rojas, quien detalló algunas situaciones que marcaron el proceso como la propia crisis sanitaria, la disposición energética en Cuba, la inflación económica y las industrias culturales contemporáneas, donde valen más los “likes”.

No obstante, Buena Fe enfrenta este nuevo reto con una estrategia de promoción enfocada en las plataformas digitales, además de las vías tradicionales, por lo cual en marzo iniciará una gira por toda la isla, y como preámbulo del periplo ofrecerá conciertos los días 10 y 11 del mes próximo en el Anfiteatro de La Habana.

Con un amplio reconocimiento tanto en el ámbito musical como fuera de los escenarios, el grupo defiende la salvaguarda de la cultura y el rol de las jóvenes generaciones ante los desafíos de la sociedad actual, al tiempo que sus melodías constituyen aliento ante los momentos difíciles enfrentados por Cuba. En sus más de dos décadas de vida, sobresale su amplio activismo en causas como la condena del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, así como la promoción de la labor de los médicos y científicos cubanos en la lucha contra la pandemia de Covid-19.

Pese a convertirse en diana de comentarios y campañas malintencionadas desde 2020, lo cual obstaculizó su calendario de giras internacionales, Buena Fe ratificó el apego a los principios y logros de la Revolución cubana a lo largo de más de seis décadas.

(Tomado de Prensa Latina)

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