Liberación de moncadistas: 68 años de una victoria

La excarcelación de los asaltantes al Cuartel Moncada hace 68 años, constituyó una victoria del pueblo de Cuba y marcó el surgimiento del movimiento revolucionario que llevaría el nombre de 26 de Julio.

Con el confinamiento de los sobrevivientes de la masacre perpetrada por la dictadura de Fulgencio Batista (1955-1956) contra los atacantes a las fortalezas Moncada (Santiago de Cuba) y Carlos Manuel de Céspedes (Bayamo) en 1953, el tirano pretendió sofocar la sublevación y castigar de manera ejemplarizante la osadía de los levantados en armas.

Sin embargo, la fuerte presión popular arrancó al régimen una amnistía, y en la mañana del 15 de mayo de 1955 Fidel Castro y sus compañeros fueron puestos en libertad, luego de 19 meses en el Reclusorio Nacional para Hombres de Isla de Pinos, también conocido como Presidio Modelo.

La salida de los 30 revolucionarios debió producirse el día 13 y al no efectuarse en esa fecha, la población, ante el temor de que los dirigentes revolucionarios fueran asesinados, se volcó a una movilización permanente frente a la cárcel hasta hacer efectiva la amnistía.

El 16 de mayo, Fidel Castro, tras ofrecer una conferencia de prensa en el hotel Isla de Pinos, entregó a los periodistas el Manifiesto al Pueblo de Cuba, en el que reafirmaba su intención de continuar, luego de su liberación, la lucha “sin descanso ni diversión”, “sin tregua”, hasta lograr la libertad de Cuba.

Dos meses después de la excarcelación, el 12 de junio de 1955, fue creado en la clandestinidad el Movimiento 26 de julio (M-26-7), en referencia a la fecha de los asaltos a los bastiones militares de la dictadura.

También llegaron el exilio en México, la preparación allí de la expedición del yate Granma, la lucha guerrillera en la Sierra Maestra y la clandestina en las ciudades, hasta la derrota definitiva de la tiranía el 1 de enero de 1959.

Sobre el significado de aquella reclusión, Fidel Castro reflexionó años después: “(…) fuimos a parar a las prisiones con nuestros propósitos y nuestros sueños, para allí poder madurar, tras largos meses de encierro, el ideal que llevábamos dentro, el propósito que nos animó a dar la primera batalla, a persistir en nuestro objetivo a pesar de la adversidad de aquel minuto, a persistir en nuestro propósito (…)”.

(Tomado de Prensa Latina)

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